Un camino que une historia y horizonte

EL ORIGEN Y EL DESTINO DEL VIAJE
Pórtico de la Gloria
“Gloria” no es solo el nombre del pórtico de la catedral, sino también la fuerza de la naturaleza que sostiene este viaje. El Faro de Fisterra, el Santuario da Barca en Muxía o los miradores sobre la ría son más que lugares: son pausas para entender el sentido del regreso.
La Volta de Gloria es, en definitiva, una experiencia integral de ida y vuelta, que permite obtener las tres acreditaciones oficiales —Compostela, Finisterrana y Mítica— y vivir la esencia del Camino en su versión más completa: espiritual, cultural y atlántica.
El recorrido suma entre 270 y 300 kilómetros, distribuidos en etapas, y recorre algunos de los paisajes más emblemáticos del litoral gallego: las playas de Carnota y Area Maior, los montes Pindo y Louro, la cascada del Ézaro, la ría de Corcubión con sus islas e islotes, y un sinfín de villas marineras, iglesias románicas, hórreos y antiguos caminos reales.
Su origen se remonta a los años noventa, cuando Antón Pombo y José de la Riera, fundadores de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago (AGACS), comenzaron a investigar y recuperar rutas jacobeas olvidadas. A raíz de la puesta en valor del Camino de la Ría de Muros-Noia, reconocida oficialmente por la Catedral de Santiago, surgió la idea de cerrar el círculo, conectando este nuevo itinerario con el Camino de Santiago: Muxía – Fisterra.

Un camino que une historia y horizonte

EL ORIGEN Y EL DESTINO DEL VIAJE
Pórtico de la Gloria
“Gloria” no es solo el nombre del pórtico de la catedral, sino también la fuerza de la naturaleza que sostiene este viaje. El Faro de Fisterra, el Santuario da Virxe da Barca en Muxía o los miradores sobre la ría son más que lugares: son pausas para entender el sentido del regreso.
La Volta de Gloria es, en definitiva, una experiencia integral de ida y vuelta, que permite obtener las tres acreditaciones oficiales —Compostela, Finisterrana y Mítica— y vivir la esencia del Camino en su versión más completa: espiritual, cultural y atlántica.

El recorrido suma entre 270 y 300 kilómetros, distribuidos en etapas , y recorre algunos de los paisajes más emblemáticos del litoral gallego: las playas de Carnota y Area Maior, los montes Pindo y Louro, la cascada del Ézaro, la ría de Corcubión con sus islas e islotes, y un sinfín de villas marineras, iglesias románicas, hórreos y antiguos caminos reales.
Su origen se remonta a los años noventa, cuando Antón Pombo y José de la Riera, fundadores de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago (AGACS), comenzaron a investigar y recuperar rutas jacobeas olvidadas. A raíz de la puesta en valor del Camino de la Ría de Muros-Noia, reconocida oficialmente por la Catedral de Santiago, surgió la idea de cerrar el círculo, conectando este nuevo itinerario con el Camino de Santiago: Muxía – Fisterra.






